La bola de cristal para saber el futuro

Hay muchos sistemas para predecir el futuro, desde el tarot, las runas, la palma o líneas de la mano, los posos del café, la videncia. El número sería muy amplio pues muchas son las artes que ponen de manifiesto que el futuro es accesible dependiendo de la persona que realiza la predicción del mismo.

Quizás uno de los sistemas más conocidos es el de la bola de cristal para saber el futuro, la cristalomancia, allá donde el experto, el futurólogo, con una gran concentración, es capaz de ver en el cristal el devenir del consultante.

La lectura de la bola de cristal es uno de los sistemas más antiguos que el ser humano conoce en cuanto a métodos de predicción. Se cree que es un arte adivinatorio que tiene siglos, milenios de antigüedad, desde un remoto pasado en el que primero se utilizaba la superficie del agua como elemento propiciador de esa concentración de cara al futuro y, posteriormente se empleó el cristal para el mismo.

El profesional de este tipo de saber ancestral entra en un estado alterado de conciencia al fijar su vista y su mente en la superficie cristalina para comenzar a ver todo tipo de imágenes que están relacionadas con el consultante. Este tipo de adivinación ha sido muy retratada en cuadros e imágenes siendo una de las más fácilmente reconocibles como dentro de las artes predictivas.

Así la persona que emplea la bola de cristal para saber el futuro tiene una herramienta muy poderosa en las manos pues es un oráculo al que se le pregunta por temas concretos, es un medio muy eficaz pero también depende en gran medida de la concentración de la persona y en el pensamiento del consultante, todo en el futuro está relacionado así como en su lectura.

Saber usar la bola de cristal como un método predictivo no es sencillo pero es muy fiable cuando el experto es verdadero y demuestra ese Saber en el ejercicio de a predicción.
Maruja Vidente

La Bola y la Videncia

Así la bola de cristal para saber el futuro no deja de ser una esfera de vidrio que es el acceso al futuro, aquel instrumento que facilita la capacidad de la clarividencia.

Es un método del predicción alternativa, hoy es, quizás, más desconocido a favor del tarot pero su eficacia está fuera de toda duda y su calidad adivinatoria está fuera de toda duda.

Nostradamus utilizaba un recipiente lleno de agua para poder hacer sus visualizaciones, un método que le llevó a escribir su famosas cuartetas, aquellas centurias míticas del profeta francés que hoy son todo un enigma y, y también, un acierto predictivo.

El origen de esta tradición predictiva hay que encontrarla hacía el segundo milenio antes de Cristo en Europa Central, cuando los druidas, los magos y jefes religiosos de muchas tribus celtas, usaban el cristal como elemento de visualización del futuro.

La relación entre druidas celtas y la parte sajona o normanda hizo que, rápidamente, se extendiera a otras zonas y que tuviera mucha tradición en la vieja Britania (hoy el Reino Unido) y que, incluso, fuera empleado en un monumento megalítico de la importancia de Stonehenge.

Pero la bola de cristal para leer el futuro no se ha librado de las persecuciones a lo largo de la Historia, si en un principio era un método valorado y consultado no es menos cierto que en el medievo iba a ser tildado de brujería.

En tiempos oscuros para Europa, principalmente, las personas que guardaban un saber ancestral como la interpretación del tarot, las runas, el empleo de las plantas como elementos medicinales o la bola de cristal, eran perseguidas por ir en contra de los valores religiosos establecidos.

Clarividentes, cartomantes, médiums, astrólogos, futurólogos, todos sufrieron la incomprensión de unos tiempos en los que se tenía temor de los mandamases religiosos y estos perseguían todo lo que creían un saber herético.

Tratar de acceder al futuro era considerado como un ataque a los principios divinos y, por tanto, debía ser condenado por las leyes religiosas. Es el momento de las persecuciones de brujas, hechiceras, adivinos, magos y todo aquel que resultaba incómodo para el poder religioso establecido que pretendía la exclusiva del sistema de creencias de la persona.

La lectura de la bola de cristal como elemento de predicción del futuro era un complejo proceso adivinatorio que no todos poseían, no se podía aprender, se debía tener videncia y mucha concentración. Curiosamente los antiguos habitantes de las tierras altas (Highlands) de Gran Bretaña lo llamaban “piedras de energía”.

Realmente eran bolas muy toscas de berilio, el paso del tiempo hizo que, poco a poco se fuera perfeccionando el trabajo y fueran de cristal de roca y, finalmente de arena fundida con hornos.

Uno de los personajes más célebres, junto con Nostradamus, en usar la bola de cristal para leer el futuro fue el matemático, astrónomo y consejero de la reina de Inglaterra Isabel I, John Dee, el cultivó esta rama del saber junto con la alquimia o el hermetismo.

En la actualidad sólo unas pocas de personas tienen el don de poder ver el futuro leyendo la superficie cristalina, pero los pocos que lo hacen garantizan al consultante una predicción del futuro fiable y verdadera.

Los videntes que realizan su labor empleando la llamada bola de cristal dentro del arte de la cristalomancia son personas con un amplio conocimiento en suertes adivinatorias, muy concentradas en una lectura que exigen de exclusividad y donde lo más importante es el consultante con inquietudes que resolver.

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